Abogacía potosina

El respeto a los derechos de los demás

+ Al servicio de la justicia

+ El inicio de la abogacía

La abogacía es una profesión ligada a la historia de la humanidad. Surge como consecuencia de la necesidad de interpretar el gran conjunto de normas surgidas de las costumbres sociales y de la moral, así como de las leyes antiguas. La aparición de la sociedad humana implicó el nacimiento del derecho y, por consecuencia, la del abogado.

Se dice que Pericles fue el primer abogado del mundo y obtuvo esta denominación por sus habilidades en la oratoria, ya que en los tiempos en los que vivió, los juicios eran claramente orales y las partes debían defenderse de forma personal, sin un asesoramiento legal. Sin embargo, estaban autorizados para acompañarse de un amigo o pariente que podía intervenir en el juicio, fue ahí donde este notable militar fue adquiriendo popularidad entre sus amigos y las ciudades cercanas de Atenas, donde con su gran oratoria logró conseguir ganar varios juicios que en la época fueron bastante populares.

+ Sociedad y derecho

En aquel tiempo, quien acompañaba a la parte demandante, en su causa judicial, era el “synagor”. Más adelante hizo su aparición en los tribunales griegos un personaje llamado “lológrafo”. Este ofrecía a quienes acudían a los tribunales, defensas ya preparadas con antelación para la ocasión. Un dato curioso es que, tanto en la Antigua Grecia, como en los primeros años del Imperio Romano, los abogados no cobraban honorarios por sus servicios, obteniendo como única recompensa, honores y distinciones por su trabajo. Sin embargo, el emperador Tiberio abolió la ley que prohibía que los abogados cobraran por sus honorarios, permitiendo que lo hicieran a partir de ese momento, pero la cuota máxima era de 10 mil sestercios, lo cual era muy poco en ese tiempo. De esta manera, cada vez fue más frecuente permitir la intervención de un orador judicial, así nació el termino abogado, ya que intercedía a favor de quien estaba implicado en un juicio.

La palabra “abogado” proviene del vocablo latino “advocatus”, que significa “llamado”, porque entre los romanos se nombraba así a quienes conocían las leyes para ayudar a otros.

En la Edad Media, surgieron personas que estudiaron derecho canónico, para servir a la iglesia católica, quienes eventualmente ampliaron su práctica profesional a la solución de cuestiones terrenales. Fue entonces cuando empieza a aparecer el derecho civil.

El descubrimiento de América es el acontecimiento que marca el fin de la Edad Media. En aquel tiempo, los estudios de derecho podían hacerse en la Pontificia Universidad de México, fundada por Felipe II el 21 de septiembre de 1551. Es así como gracias a la abogacía y la enseñanza del derecho, se obtendrían grandes beneficios sociales, que evitarían conductas y actitudes negativas dentro de la sociedad.

Actualmente, en México, estamos ante un momento de grandes transformaciones jurídicas que exigen a los abogados profundos cambios en la manera de estudiar, interpretar, argumentar y resolver problemas legales. De su desempeño dependen, en alguna medida, el crecimiento económico, el incremento de la seguridad jurídica y hasta la tranquilidad de muchas familias.