PBRO. RUBÉN PÉREZ ORTÍZ

Sacerdote

Un hombre de fe

Fue director de la Casa del Migrante

Desde pequeño, Rubén Pérez se sintió llamado a ser sacerdote, admiraba la cercanía, la sencillez y el compromiso de los sacerdotes que desempeñaban su servicio pastoral en su parroquia. También se emocionaba al imaginar que llegaría a alentar a una comunidad de fieles para vivir su fe y celebrar sus alegrías o sus penas.

Nació el 27 de julio de 1972 en El Refugio, San Luis Potosí. Sus padres eran comerciantes y cumplían como buenos cristianos al asistir a la misa dominical. Su familia rezaba casi diario el rosario y en las noches, antes de dormir, su mamá o su papá iban a rezar con él y con sus hermanos. Un día, le dijo a su párroco que él quería ser monaguillo, y el párroco lo aceptó. Después, el P. Heriberto Frías, quién era Promotor Vocacional, visitó diferentes colegios y escuelas en busca de niños que querían ser sacerdotes, en este momento Rubén, que tan solo tenía once años, dijo que él estaba listo para este paso. Sus padres se oponían a esta decisión, porque decían que era muy joven para saber lo que en realidad quería. Sin embargo, con ayuda de su párroco, los convenció de permitirle estudiar en el Seminario Menor del Barrio de Tequisquiapan. A los 24 años logró ordenarse como sacerdote por el Sr. Arzobispo Arturo A. Szymanski. Fue enviado a la Parroquia de la Sagrada Familia de Nazareth donde comenzó a vivir en el Ministerio Sacerdotal, a cargo de la misa de niños, misa de jóvenes y la atención a los grupos juveniles de FEF. Después, se encargó de la atención del Hospital Central y en conjunto con el Grupo de Cáritas Parroquial terminaron de adecuar el Albergue para enfermos y familiares de los ingresados al hospital.

Fue enviado a Roma para estudiar Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, donde se tituló con la Tesis “Mons. Ignacio Montes de Oca y Obregón, Pastor y Humanista”. Al regresar, fue nombrado Párroco de la Tercera Grande y maestro de Historia en el Seminario Mayor. Después, fue trasladado a trabajar en la Obra Social de la Iglesia como Titular de la Comisión, para la Pastoral Social y Cáritas en la Arquidiócesis, esto lo llevó a ser Director de la Casa del Migrante y a recibir muchas bendiciones y aprendizajes para la vida. Después de seis años y medio fue nombrado Ecónomo Diocesano y Párroco de Nuestra Señora de los Remedios en el Barrio de Tequisquiapan, cargos que actualmente desarrolla con fe y esperanza.

Rubén nos cuenta que mientras estudiaba en Roma, recuerda con mucho cariño y gratitud la noche de la Navidad del año 2007. Fue a ayudar a una parroquia de la periferia de la Ciudad Eterna, junto con el párroco, que lo llevó a compartir una cena navideña a un lugar donde había muchos inmigrantes africanos. Los inmigrantes iban saliendo de tubos de drenaje y refugios armados de desechos, al llegar hicieron una gran fogata y Rubén vivió una Navidad como ninguna otra, lejos de su familia, pero acompañado de mujeres y hombres que le ofrecieron hospitalidad.

Su mayor motivación es la bendición de acompañar a quien lo necesita, como el compromiso delante de Dios en un matrimonio o bautizo; ayudar a una persona en el buen morir, brindando luz con la Palabra de Dios y algo que pueda animar su pena.

Rubén admira la vida de San Francisco de Asís, por ser el santo que en la Tierra, se ha parecido más a Jesús. Disfruta los libros de Shusako Endo, escritor japonés, así como los publicados por Morris West.