Lorena Rodsan

Verse al espejo es encontrar a muchas personas ahí… gente que ha pasado por nuestra vida dejando algo de sí misma en cada gesto, facción o mirada.

Cuando era niña, como a todos nos pasa, pensaba que toda la gente que conformaba mis pilares de seguridad eran seres eternos.

Cuando crecí me di cuenta que los “amores incondicionales” estaban limitados a los lazos más fuertes y que no podían rebasar los dedos de mi mano.

La muerte me fue recortando esa fuerza amorosa presente y tangible para transformarlos en presencias espirituales que, prefiero creer, siguen envolviéndome de amor.

Papá murió, para “mi gusto” mucho más pronto de lo que mi lógica le había pronosticado de vida. Calculando yo, según mi visión y su salud, unos quince años más -por lo menos-. Hasta ciertos poderes divinos nos concedemos cuando no sabemos que la muerte es algo que no sólo pasa en las casas ajenas. Lo que más dolía en el recuerdo es aquellas cosas que parecían insignificantes en la rutina diaria pero que formaban un gran todo. Su mundo y el de aquellas personas que estábamos a su alrededor. En sí, todas aquellas cosas que a la perspectiva de la distancia se extrañan cada vez más. No sólo se extraña a la persona que se va, también se nos arranca toda una historia construida alrededor de ella. Toda la estabilidad, y las cosas que hasta un tiempo se hacían de una manera. Duelen hasta los zapatos que hasta hace pocos los sostuvieron.

Duele el tono de su voz que se sigue escuchando adentro de la mente y del corazón. Ese corazón que quisiera convertirse en grabadora para dejarlo registrado y no olvidarlo nunca.

En ese momento de dolor es difícil pensar que al perder se puede encontrar y por supuesto que esa visión no se alcanza de inmediato. Se necesita mucha apertura, receptividad, y sobretodo tiempo, para ver la luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, siempre habrá una lección aprendida en cada partida.

Lo importante de no quedarse con los “te quiero” en los labios y expresarlos cada día como si fuera la última vez.

La vida siempre sigue… es una constante que, independientemente del tamaño de la pérdida siempre va a recordarnos que nada se detiene. Que aunque el tiempo siga vistiéndose de recuerdos en su trayecto, deberemos ir fabricando los nuevos, sin esa persona que nos dejó sin elegirlo.

Creo y me aferro a ello, que siempre encuentran una forma de seguir con nosotros. En sueños, en algún mensaje, en alguna corazonada. Los recuerdos y las cosas que nos pasan a diario, nos hacen traerlos a la conversación o algo que podemos escribir de ellos o para ellos…

Recuerda que una luz sigue tus pasos y si recordaste a alguien con esto que lees ahora, quizás sólo quiere decirte que sigue vivo a través de ti y de lo que hagas conscientemente por aprovechar esta vida que él o ella ya no tienen.

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