Aunque no es necesario ser artista o escritor para tener una relación favorable o no con la madre, lo que es cierto es que en muchos de los casos el impacto que estas tienen en sus hijos, es muy interesante.

Hay casos famosos, tanto en positivo como en negativo. Esa imagen de una figura fundamental en cualquiera de nosotros, pero que en aquellos poetas o escritores que trascienden a través del tiempo, su relación con ellas se vuelve fundamental.

Recordemos las historias en las tragedias griegas, tanto padre como madre protagonizan mitos y relatos que perdura hasta nuestros días, tales como el de Yocasta con Edipo o el de la terrible Medea que vuelven figuras icónicas o representativas como lo hizo Freud con toda su teoría del psicoanálisis.

Muchos escritores han plasmado en sus historias el sentimiento de abandono por parte de la madre, sobre todo cuando han sido desplazados por otra pareja, tal es el caso de Balzac, Charles Baudelaire, Pérez Galdós, Truman Capote.

Con los contemporáneos se narran las difíciles relaciones con las madres como es el caso de Marguerite Duras, Mario Vargas Llosa, o el cruel caso de Michel Houellebecq donde repite el mismo tema en varias de sus obras. Pero no todo es así de temible, hay casos del otro lado de la moneda, como el mismo Gorki, donde realza el poder e imagen de la madre ante las luchas sociales.

Existen anécdotas de Julio Cortázar donde recuerda a su madre contándole infinitas narraciones y jugando todo el tiempo a buscar figuras con las nubes, mismas que lo llevaban a crear otro tipo de historias. El francés Marcel Proust también trabajó muy de cerca con su madre, ella muy al pendiente del trabajo creativo de su hijo. Hay quienes vivieron en una relación en mucha cercanía como son los casos conocidos de Jorge Luis Borges que vivió con su madre la mayor parte de su tiempo, de cierta manera con un halo de autoritarismo donde tenían que estar enteradas de cualquier tipo de decisión que sus hijos fueran a tomar, como en el caso de José Lezama Lima.

Para recomendarles, hay un libro de Ricard Ford titulado “Mi madre”, una lectura sencilla, ágil pero con una manifestación de amor sumamente placentera.

Si la madre es determinante en nuestra formación, como lo es el padre, hay artistas que están aquí para manifestarlo a través del arte, lo que sería una representación de las múltiples relaciones que se tienen con la mamá y que seguramente en alguna de ellas podemos encontrarnos.