Patricia Flores lleva 15 años atendiendo el Oxxito, un puesto que inició su mamá hace más de 26 años en el mismo lugar, afuera de la Facultad del Hábitat. Por eso, la conocen como “la señora Oxxito”. Ella tiene 22 años, está casada y tiene dos hijos. Gracias a este negocio, puede mantener a su familia con ayuda de su esposo. Los ingresos también le permiten apoyar a su mamá, Yolanda. Lo que más le gusta a Patricia de su trabajo es el trato con las personas, en especial con los jóvenes. Disfruta mucho de su trabajo, pues es una actividad muy noble. Ha tenido muchas experiencias agradables con los estudiantes de la universidad; las anécdotas que más recuerda es cuando las parejas de novios se dejan regalitos en el puesto para que los recojan con ella, incluso en varias ocasiones hizo de Cupido. Años después de egresados, algunos le presentan sus hijos o sus familias.

En este negocio vende fruta, café de olla, tortas, ensaladas, empanadas, papas, galletas, agua embotellada y de sabor. Una frase muy característica de ella es “Hay café y jugo, joven”, la cual es conocida entre sus clientes. Su buen trato ha hecho que, hasta ahora, no haya tenido quejas. Considera que su trabajo es gratificante, lo realiza muy bien porque lo hace con gusto.