Dante Lucio tiene seis años de edad. Cada semana, tiene un bazar de juguetes en la entrada de su casa, el cual atiende los domingos. Sus papás, Estephania Saldaña Guerrero y Eduardo Lucio Gil están siempre a su lado para apoyarlo en su primer negocio. El bazar lo puso en funcionamiento desde hace un año para vender los juguetes que ya no usa.

Con las ventas de los fines de semana, Dante obtiene dinero con el que compra más juguetes. Este bazar comenzó porque un día hizo un berrinche por un juguete que quería pero sus papás no quisieron comprarle. Su mamá le dijo que pusiera los juguetes que ya no usaba en la entrada de la casa con un precio y que así podría comprar lo que él quisiera.

Al principio, fue complicado porque le daba pena pero con el tiempo fue ganando confianza y cada domingo se volvió más sencillo. Lo más difícil de su trabajo es montar y desmontar el bazar, aunque toda su familia participa porque toma mucho tiempo acomodar todo.

Cuenta una anécdota curiosa que le ocurrió un día: fue de visita a casa de su abuela y le preguntó si ya no ocupaba una muñeca que era de su mamá cuando era niña. Su familia lo tomó con gracia porque él siempre está pensando en su negocio. El soporte de sus papás ha sido muy importante para llevar su primer emprendimiento.