Sam Carrera es potosino. A sus 39 años, está casado y es papá de tres hijos. Es empresario por profesión. Estudió Ingeniería Industrial en el ITESM Campus San Luis Potosí. Además de ser ingeniero, se dedica a la fotografía, uno de sus pasatiempos. Como fotógrafo, le gusta hacer uso de su cámara cazando imágenes de la naturaleza, pues se especializa en paisajes y animales salvajes. Dentro de su trayectoria en la fotografía, destaca que fue finalista en el Concurso Nacional de Fotografía Mosaico Natura. Participó como expositor en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México. Expuso su obra en el Museo Cultural de la delegación Magdalena Contreras. Fue ponente en la Semana de Bioética, en la ciudad de Tlaxcala. Ganó la portada del calendario de Greenpeace en 2016 y 2017. Participó en la promoción de la reserva de la biósfera La Encrucijada, en Chiapas. Recientemente, expuso en el Edificio Central de la UASLP por los festejos de los 425 años de la fundación de San Luis. Sam tiene una perspectiva de la biodiversidad y de la bioética a través de su hobby: “La fotografía, como instrumento fundamental de la biodiversidad, es la herramienta invaluable en el corazón de la bioética”. Él considera que hay una responsabilidad social en el conocimiento y respeto de todas las especies vivientes que rodean al ser humano. Hoy en día, la fotografía se ha convertido en un instrumento esencial para el reconocimiento y la ubicación de especies, así como en una invaluable herramienta destinada no sólo para la denuncia de faltas a la bioética, sino también para su difusión. Gracias a la fotografía, es posible ubicar animales en zonas donde se desconocía su existencia y disfrutar de una grata sorpresa con el descubrimiento de la presencia de otros seres, según la óptica de Sam. En una de sus exposiciones, presenta algunas de las tantas especies de animales que existen en México y también algunos de sus increíbles paisajes.