Dedicación y constancia

SU COMIENZO

Sabrina Solís nació el 30 de agosto de 1996 en San Luis Potosí. A sus 21 años estudia el tercer semestre de la Licenciatura en Finanzas en el ITESM. Empezó a jugar bádminton gracias a su papá cuando tenía 9 años. Inició como un hobby y después se entrenó en el deporte. Al principio sólo eran sus hermanos y ella pero, poco a poco, se fueron uniendo más niños. Un año más tarde, empezó a asistir a torneos; al cabo de seis meses ya la habían seleccionado para un panamericano junior en Brasil.

El bádminton es el deporte de raqueta más rápido, pues alcanza hasta los 390 km/h. Se juega con un gallito de plumas de ganso en una cancha cerrada de 13 x 7 m, la cual tiene una red de 1.15 m de altura. El gallito no debe botar y sólo se le puede pegar una vez.

LO QUE HA LOGRADO

Desde los 9 años, Sabrina ha obtenido el primer lugar en competencias estatales y nacionales, así como el tercer lugar en las internacionales. Además, clasificó en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Nanjing, China, donde logró el noveno lugar. Ganó las medallas de oro y plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Veracruz. También le otorgaron el Premio Estatal del Deporte en 2014. Fue seleccionada nacional para los Juegos Panamericanos en Toronto.

En torneos de nivel internacional, ha ganado medallas en países como Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Perú, Cuba, República Dominicana, Jamaica, Chile, Venezuela, Colombia, Surinam, Australia, Bélgica, Suiza, Holanda, Italia, Tailandia, Croacia y Malasia, entre otros.

SUS PRÓXIMOS PASOS

Una de sus metas es clasificar en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 y convertirse en la primera mujer potosina en participar en esta competencia. Además, le gustaría participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (Colombia, 2018) y en los Panamericanos (Lima, 2019). Su meta laboral es tener su propia empresa.

La principal motivación de Sabrina es su familia, que siempre ha estado a su lado desde sus inicios. Gracias a su papá ha conseguido llegar hasta donde está y ser mejor cada día. Su mamá busca el apoyo necesario para que nunca se dé por vencida. También la apoyan sus compañeros y la gente que la rodea. Todos la ayudan, de esta manera, comparte la alegría, conocimiento y entusiasmo con ellos en los momentos de triunfo. Además, cuenta con el apoyo de su universidad, del INPODE y de los patrocinadores.