¿Nuevas masculinidades?

Los estudios de género son un tema recurrente en los últimos años. Quizá son más sonados los que se relacionan con el feminismo pero también los hombres están siendo estudiados. Antes existía una forma “correcta” de ser hombre y todos debían encaminarse hacia ella, sin embargo, ahora ese modelo de hombre es obsoleto, pues los cambios que se suscitaron a partir de cada ola del feminismo están empujando a los hombres a ajustarse al siglo XXI.

Un ejemplo de estos estudios está en Nueva York, donde la Universidad Stony Brook tiene un Centro para el Estudio del Hombre y las Masculinidades, su fundador y director, Michael Kimmel, planteó el primer máster sobre masculinidad. Mientras tanto, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona impartió un seminario sobre nuevas masculinidades.

Un largo camino por recorrer

Si bien hace varias décadas la masculinidad aún consistía en proteger, procrear y proveer, el hombre contemporáneo enfrenta los cambios que la sociedad actual requiere. Quizá uno de los ámbitos en donde se hace más evidente es la paternidad, poco a poco los hombres van viviéndola de otro modo, algunos se han involucrado en la crianza de los hijos, participan en el parto y en el embarazo de una forma que no sucedía con las generaciones del siglo pasado. Su papel dentro de la familia comienza a verse diferente.

A propósito de lo anterior, un informe reciente (The Shriver Report Snapshot: An Insight Into the 21st Century Man) arrojó datos al respecto. Los resultados dicen que al hombre de hoy le preocupa alcanzar el éxito pero también ser buen padre, buen esposo y buen amigo. Otros aspectos que considera prioritarios son la independencia económica y dejar un legado. Por otro lado, el estudio refleja que el 65% de los hombres creen que un carácter fuerte y la integridad son importantes para demostrar fortaleza. En este aspecto, los hombres mayores de 65 años valoran más el poder físico que la inteligencia emocional.

No podemos negar que el machismo aún está muy arraigado en nuestra sociedad, la transformación es lenta pero inevitable.

Fuente: Elmundo.es