¿Qué tan a gusto te sientes contigo mismo?, ¿necesitas algún cambio?, ¿es un cambio externo o te vendría bien un cambio interno?

Siempre es bueno hacer cambios en nuestra imagen que nos ayude a vernos y sentirnos mejor, es como darnos un “refresh”, y si esto te ayuda a tener una actitud más positiva con la vida… que esperas, ¡hazlo!

La satisfacción por la imagen corporal es un objetivo importante en nuestra actual sociedad, sin embargo esta preocupación se puede volver problemática cuando alcanza límites irracionales, es decir cuando la persona tiene una preocupación excesiva por su apariencia física. Si estas ideas llegan a ser obsesivas se presenta algo que se le llama “Trastorno Dismórfico Corporal”, que es como la percepción de una fealdad imaginaria.

Es decir, la persona todo el tiempo esta preocupada por algún defecto corporal mínimo o defectos que solo están en la mente de quien los imagina, exagerados o infundados. No pueden controlar sus preocupaciones ni hacen nada por superarlas. Creen que las personas las observan, critican o se burlan de ellas.

Además de tener una percepción negativa de su imagen corporal, tienen sentimientos de vergüenza, culpa o soledad; tratan de pasar desapercibidos, suelen aislarse y evitar situaciones que pueden provocar ansiedad o malestar, inseguridad, y, dependiendo el grado puede llegar a la depresión.

Lo más importante de esto es que el padecimiento está lleno de ansiedad y esta a su vez no permite que la persona se perciba de forma diferente y provoca efectos destructivos en su vida, hace que desarrolle hábitos negativos para su bienestar y merman su autoestima. Si tú has sentido o sabes de alguien que sienta esto, es importante reducir la ansiedad con respecto a su propia imagen, a veces no lo puede hacer solo y necesita el apoyo de un especialista en la materia.

La imagen que tenemos de nosotros mismos juega un papel muy importante. Esta autoimagen unida a nuestra autoestima no solo puede hacer que nos sintamos mejor o peor con quien somos y también interfiere en como nos comportamos.

Por tanto, debemos aceptarnos con lo que somos y tenemos, y claro siempre podremos cambiar para mejorar, en la medida que nos sintamos bien con nosotros mismos y si vas a hacer un cambio externo, por qué no empezar a hacerlo interno y mirarte con otros lentes, con los de aceptación. Anímate, haz un cambio total con rumbo a ver el lado bueno de las personas, de ti mismo.

Genoveva Flores Blavier.

Psicoterapeuta. Terapia de familia y de pareja.

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