Inicio de nuevo ciclo escolar, olor a libros nuevos y con ello, experiencias adquiridas, placeres inherentes, fantasías y sueños que conducen a otros mundos.

En esa incesante apología que me gusta hacer sobre la “verdad” del arte literario, quiero agregar datos a lo que ya he escrito en otras ocasiones. Los libros de ficción no cuentan “mentiritas”, sino que nos acercan a una verdad poética, más sensible, aguda y profunda.

La literatura, posee una verdad, pero no es la postura absoluta o centrada, mucho menos objetiva, sino que apunta a una verosimilitud, confirma la multiplicidad de posibilidades, es apertura al abismo, placer del lenguaje simbólico que vale la pena ir descubriendo, incluso que vitamina nuestras propias neuronas. Muchos escritores desean afirmar esta postura, no sólo con el hecho de escribir, sino que escriben sobre la escritura, hablan del lenguaje, cuentan historias donde los libros son personajes. Por ejemplo, hay relatos donde el escenario se desarrolla la historia son bibliotecas, librerías, el mismo universo es una biblioteca como lo propone Borges; hay otros que presentan como protagonistas de las historias a poetas, relatores, bibliotecarios, lectores, es decir, a aquellos que anclan su existencia al libro.

¿Qué otra fuente de información conocen ustedes que no sea el libro en cualquiera de sus modalidades? El libro es tan peligroso que por eso ha sido protagonista de grandes batallas, en ellos se concentra la historia de la humanidad, se erigen verdades, axiomas, postulados. Por eso también el hito recurrente de la quema y destrucción de libros. En la región de Siria se sepultaban las bibliotecas, en Egipto se pagaba por desaparecer papiros, la Biblioteca de Alejandría es el gran ejemplo, la Iglesia cerraba las bibliotecas al público y sólo era posible en los monasterios; el ritual de quemar libros en la segunda guerra mundial o en los periodos de dictadura de América Latina y muchos, muchos más que sería infinito contar, tanto la aparición de libros y temas, como la destrucción de los mismos.

El libro es protagonista de la vida, es memoria y pensamiento, tan necesario como comer, dormir, soñar. El lenguaje como materia prima es lo que nos configura y otorga poder. Al poseer lenguaje dominamos, contamos, somos conscientes de la existencia, entonces ¿por qué tanto desdén al leer? ¿Será que pocos han descubierto lo que esa acción nos regala?

Si usted elige una escuela para sus hijos, observe bien el programa de lectura, la importancia de la biblioteca, el acercamiento a las letras, sólo así se estará transformando el país y el desarrollo de los nuestros.