No te lo tomes personal… aprende de ello Viendo el mundo con otros lentes

¿Comentarios de algunas personas te hacen sentir mal? ¿Malinterpretas bromas y crees que las cosas las dicen por ti? ¿Te culpas por cosas que están fuera de tu control? ¿Te sientes muy susceptible con las miradas, opiniones y actitudes de los demás? Recuerda: las opiniones, comportamiento y comentarios de las personas… son sólo eso.

La opinión más importante es la que tú tienes sobre ti mismo, el valorar tus habilidades y sentirte orgulloso y seguro de ellas. Darte cuenta que el valor propio depende solo de ti, no de la opinión que tengan los demás. Cuando confías en ti, en tus capacidades, es menos probable que la opinión o comportamiento de otras personas te afecte.

Cuando sientas que alguien está desaprobando algo que hiciste o dijiste, es mejor hablarlo con esa persona, antes de hacerte “telarañas mentales” de pensamientos negativos. No puedes cambiar las cosas que pasan pero sí la actitud que tienes para con ellas. Cuando sientas que alguien es grosero, pídele que explique a qué se refiere, comunícalo de forma asertiva; a veces uno no se da cuenta de lo hiriente que puede llegar a ser algún comentario hasta que te lo hacen notar, la persona que lo hace puede estar bromeando o haber tenido un mal día y quizá no se trate de ti. Analiza que cosas te producen sensibilidad y hacen que tomes las cosas personales, ya que las identifiques procura no estar fijándote en los demás y lo que dicen, más bien céntrate en ti y tus reacciones, ¿por qué te está molestando tal o cual cosa? Y así no entregas tanto poder a los comentarios externos, los comentarios no te definen, libérate de problemas y busca soluciones.

Rodéate de personas positivas, te dará confianza en ti mismo y serás más feliz con gente que te trata bien.

Trata de hacer al día una cosa que disfrutes, que nutra tu corazón: respirar, leer, escuchar música, contemplar, jugar, comer algo rico y nutritivo, caminar al aire libre, etc.

Cuida tu cuerpo, come, duerme bien y haz ejercicio. Tómate tiempo para ti mismo, trata de lucir lo mejor posible, que lo que ves en tu espejo sea agradable. Mantén siempre una buena postura, puede mejorar el estado de ánimo y tu proyección hacia el mundo.

Sonríe y se amable. La sonrisa abre los corazones. Ser amable es hacer que los demás se sientan bien.

Trata de evitar reacciones o interpretaciones exageradas y no saques conclusiones precipitadas, tómate tu tiempo para analizar las cosas y ver el lado positivo de lo que ocurre, aclara tus sentimientos y tu mente antes de responder o actuar.

Ríete de ti mismo, disfruta a pesar de los errores. No tomes las cosas tan en serio.

Tienes en tus manos la capacidad de elegir qué pensar, cómo interpretar las palabras de los demás, cómo comportarte, reaccionar, sentir, ya sea de una manera que te perjudique o te beneficie. El poder está en ti, únicamente dentro de ti.

Recuerda que todo depende de los lentes con los que ves las cosas. La vida es para gozarla, para disfrutarla. Busca siempre el lado amable.

Genoveva Flores Blavier.

Psicoterapeuta. Terapia de familia y de pareja.

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