Viajar, su gran ilusión

Un oficio de mucha exigencia y riesgo

José Francisco nació en San Luis Potosí el 29 de enero de 1972. Está casado con Griselda Flores Rivera, proveniente de Cd. Juárez, con ella tiene dos hijas y un par de gemelos. Siempre ha sido un hombre muy responsable que mantiene a su familia. Inició como trailero a temprana edad, desde los 17 años, porque cuando era niño tenía la ilusión de conocer muchos lugares, gente, convivir con ellos y aprender. Debido a su corta edad, hubo algunos obstáculos para obtener su licencia federal, además, sus jefes se preocupaban de que tuviera percances pero mostró gran habilidad para manejar el transporte y consiguió que confiaran en él.

A lo largo de 27 años ha adquirido conocimiento sobre su trabajo. Fue tomando conciencia de la dificultad y disciplina que requiere, sobre todo por el riesgo que implica. Es un trabajo que requiere mucho orden tanto físico como mental. Estas características fueron forjando parte de su carácter. Siempre se ha mostrado solidario con sus compañeros, constantemente les da consejos. Así se dio cuenta de que quería ser instructor y decidió aplicar para ese puesto.

Su rutina cada semana es ser puntual con sus clientes y trata de realizar el trayecto lo más rápido posible para tener tiempo de comer, descansar y prepararse para otro viaje. De esta manera procura tener los fines de semana para dedicarlos a su familia. Como trailero, una de las mayores dificultades a las que se enfrenta día con día es lidiar con el tráfico y con la falta de comprensión que a veces sucede con trabajadores de algunas empresas, pues no tienen consideración de la exigencia física que requiere su oficio. Esta labor también le ha traído satisfacciones, como conocer lugares y personas, disfrutar cada viaje, las experiencias y conocer a la persona con quien se casó y formó una familia.

Actualmente José Francisco se dedica a ser instructor en la Escuela Nacional de Autotransporte de San Luis Potosí, empezó a funcionar este año y es la segunda en el país que atiende a los operadores de quinta rueda. Para él, es una satisfacción ayudar y capacitar a sus compañeros. Le gustaría que este trabajo dejara de ser un oficio y se considerara una profesión, anhelo que compartía con su papá.