¿Cuántas experiencias dolorosas tenemos que pasar para poder darnos cuenta que la vida es un camino para sentirnos y realizarnos en plenitud? (felicidad lo llaman algunos; término sin duda limitado) Simbólicamente el corazón es el centro de todo, desde siempre las diferentes culturas ven en el corazón la fuente de la plenitud: “Hagamos lo que el corazón nos dicta”, “Sigamos el camino del corazón”. Un evento cardíaco, como otras enfermedades, es sin duda una crisis. El pictograma chino para expresar “crisis” está formado por dos símbolos, “peligro” y “oportunidad”. El periodo de postración y de hacer alto en la vida para su atención deviene en momentos de transición e incertidumbre, una enfermedad seria es una crisis también para el mundo emocional, para la manera como pensamos, para el espíritu. Sin embargo, puede ser un peligro no tomar en cuenta que no sólo el organismo se pone en riesgo sino también el alma.

En Cardioneumo, además de prestar servicios de diagnóstico médico, cuentan con un programa de rehabilitación cardiaca que no sólo incluye la atención física y nutricional, sino que también existe el espacio de atención psicológica para el paciente que por diversas circunstancias padece o ha padecido un evento cardiaco ¿Qué hace un paciente que ha pasado por un evento cardiaco en la sesión de psicología?, La mayor parte de las personas con quienes hemos tenido la oportunidad de compartir tienen el común denominador en cuanto a la manera de vivir la vida; y es la enfermedad la que los lleva a plantearse: ¿Qué pasará? ¿Cómo viviré ahora con lo que me sucedió? El impacto causado por estas interrogantes varía de acuerdo a cada persona, su historia para enfrentar otras crisis, su red de apoyo familiar, su capacidad para estar consigo mismo. El psicólogo se convierte en un acompañante, que, a diferencia de otras personas, como los familiares, mantiene la objetividad y neutralidad con una solo consigna, que la experiencia terapéutica lleve a priorizar las necesidades reales del paciente, es decir, que se ubique él mismo en primer lugar de todos los aspectos de su vida, muchas veces el infortunio de una enfermedad cobra sentido al darse cuenta y expresar con contundencia: “Me he olvidado de mí mismo; ya es tiempo de vivir para mí” Otro principio que rige el trabajo psicológico es “reforzar la vida, para alargar la vida”. ¿Cuántas cosas y acciones hacemos que no nos llenan de felicidad? Al contrario, somos movidos por el miedo, por principios e ideas que solo nos hacen sentir dolor y frustración, costumbres obsoletas e ideas de verdad irracionales y sin sentido. El acompañamiento psicológico lleva a darse cuenta de esto y apoya en el nuevo comienzo de la vida en compañía de la persona más importante: ¡uno mismo! No es necesaria una enfermedad para iniciar este camino de encuentro personal y de elevar nuestra calidad de vida, en ocasiones el corazón “grita” con un infarto; otras, nos llama a que demos el paso hacia un cambio de vida personal plena.

Psic. Gilberto Rueda Domínguez. Consultorio Psicoterapia Cédula 6837493 Citas 44-41-91-99-81