La cardiotoxicidad por quimioterapia se define como la alteración en la función del corazón secundaria al empleo de quimioterapia para el tratamiento del cáncer. Los medicamentos empleados, principalmente en el cáncer de mama, tales como doxorubicina y recientemente trastuzumab, se han asociado con insuficiencia cardiaca en el 2.2 a 5.1% de las pacientes que reciben sólo doxorubicina; al utilizar trastuzumab la incidencia se puede incrementar desde un 19 hasta un 32% de las pacientes. Considerando que el cáncer de mama es muy frecuente y que las formas de tratamiento del mismo son muy eficaces, cada vez es más común, afortunadamente, la sobrevida prolongada en mujeres con este tipo de cáncer; pero de igual manera es cada vez más frecuente observar insuficiencia cardiaca secundaria a la quimioterapia. De hecho, una mujer con cáncer de mama diagnosticado en etapa temprana, tiene mayor probabilidad de fallecer por afección cardiaca que por el propio cáncer.

¿Cómo se manifiesta la cardiotoxicidad secundaria a quimioterapia?

Las manifestaciones clínicas resultan de la incapacidad del corazón para hacer circular adecuadamente la sangre, aparece disnea o sofocación al realizar actividades, disnea al acostarse lo que ocasiona que la paciente trate de dormir un poco más sentada y edema o piernas hinchadas. Estos síntomas son secundarios al daño del músculo cardiaco inducido por la quimioterapia.

¿Cómo se diagnostica el daño cardiaco asociado a quimioterapia?

Desafortunadamente, el que una paciente presente los síntomas de la falla cardiaca, nos traduce ya un daño extenso en el músculo cardiaco, que generalmente es irreversible, así que es muy importante diagnosticar la falla cardiaca antes de que aparezcan los síntomas.

El parámetro de función cardiaca más estudiado es FEVI que es la abreviatura de fracción de expulsión del ventrículo izquierdo. Existen diferentes formas para medir FEVI, entre ellas la resonancia magnética, la utilización de medicina nuclear y el ecocardiograma.

De ellos el ecocardiograma es el método más utilizado debido a su disponibilidad y costo. Actualmente el diagnóstico de cardiotoxicidad por quimioterapia se define como una disminución con respecto al valor basal de FEVI mayor al 5%, más la presencia de síntomas; o mayor del 10% con respecto al valor basal aún y cuando no haya síntomas.

¿Los avances tecnológicos recientes en el ecocardiograma aportan algo más para la evaluación de cardiotoxicidad?

Sí. En la actualidad contamos con el ecocardiograma 3D que permite una definición aún más exacta de FEVI. El análisis de cómo se deforma el corazón durante el proceso de llenado y expulsión de sangre para hacerla circular, se denomina strain o deformación.

La tecnología actual permite analizar esta deformación que se ve afectada cuando se utiliza quimioterapia y se altera aún antes de que se detecten síntomas o disminuya FEVI.

¿Existe alguna manera de predecir el daño del corazón por quimioterapia?

Sí. A mayor dosis de medicamentos es más probable que se afecte la función cardiaca, a mayor número de medicamentos también es más probable el daño, sin embargo la única forma de observar si existe un cambio en los parámetros de función cardiaca es la comparación en el tiempo de estos parámetros, FEVI idealmente medida con 3D y strain cardiaco. Conclusión:

No es despreciable en frecuencia, el daño a la función cardiaca en los pacientes que reciben quimioterapia y se debe vigilar dicha función con métodos como el ecocardiograma.

Dr. Juan Manuel López Quijano

Medicina Interna, Cardiología, Ecocardiografía

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