El algoritmo tiene una certeza de 93%

Julián Ríos, un joven mexicano de 17 años, es el creador del brasier que detecta el cáncer de mama a través de sensores e inteligencia artificial. Su madre fue sometida a la amputación de ambos senos debido a un mal diagnóstico. Esta fue la razón principal por la que Julián, junto con cuatro compañeros, tuvo la iniciativa de desarrollar una mejor alternativa que la autoexploración y la mamografía. Así fue como creó “Eva”, un brasier que tiene 200 biosensores y, por medio de la temperatura de las mamas, detecta si hay riesgo de cáncer. La detección de más calor es índice de mayor flujo sanguíneo, lo cual indica que algo se está alimentando de los vasos sanguíneos y esto reflejaría el cáncer.

Si bien existen otros inventos similares que utilizan el mismo principio de los sensores y la temperatura (uno fue creado por investigadores del Instituto Tecnológico de Colima y otro, por un grupo de la Universidad Nacional de Colombia), lo que distingue a “Eva” son los algoritmos que, con ayuda de una base de datos, permiten determinar a qué tipo y en qué fase se encuentra el cáncer.

El proyecto fue desarrollado por la compañía Higia Technologies, también creada por Julián. Con ello, lo que busca, además de la comercialización del brasier, es incrementar la base de datos a partir de los usuarios de “Eva”. Hasta ahora el costo de cada brasier es de mil pesos pero la empresa necesita una inversión de aproximadamente 2 mdd, razón por la cual está buscando fondos en diversas instituciones.