Éxito es una gran palabra, que nos puede llevar a la plenitud o al fracaso.

Va a depender de cómo lo veas, de cuáles son tus expectativas, tus deseos, tus sueños.

Debemos considerar que la alegría depende de cada uno, de cómo lo tomes. Las personas exitosas saben que su felicidad reside en sí mismos, no esperan a que los demás les vaya mal para sentirse mejor. Saben que con esfuerzo y constancia pueden conseguir todo lo que se propongan, sin depender de terceras personas.

Las personas exitosas saben a quien pueden tener a su alrededor y de quien les conviene alejarse.

Una persona exitosa sabe levantarse cuando se cae, cuantas veces sea necesario, sabe que tras el fracaso puede venir el éxito, no se rinde. Ve en cada error un aprendizaje y en cada fracaso una oportunidad.

Si te centras en el problema, estás ciego a las soluciones, porque estás “emproblemado”, y ésto impide que lo remedies, las personas exitosas ven el conflicto como una ocasión de superarse a sí mismo, buscando soluciones.

Debemos rodearnos de personas positivas, que nos ayudan a crecer, las personas negativas solo aportan ese sentimiento.

Asimismo hay que desechar los pensamientos negativos o rencores que nos paralizan e incapacitan y solo te hacen mal a ti mismo y ocupan el lugar de sentimientos que podrían recrearte. El perdón sana.

Si realmente quieres ser exitoso, deberías cultivarte a ti mismo tal como lo harías con un jardín cuando quieres conseguir los mejores resultados. Hay hábitos que se construyen todos los días.

Busca y da lo mejor de ti. Enorgullécete de completar diariamente tus objetivos, motívate. Muévete con propósitos y sigue la excelencia.

Asume responsabilidades, toma decisiones y defiéndelas.

Ten fuerza de voluntad, céntrate en tus metas y llévalas a cabo, se consistente en tus esfuerzos.

Sé paciente, las cosas a veces tardan, pero siempre llegan, a veces con más esfuerzo.

Sé honesto en todo lo que haces. Sé integro.

Haz las cosas con pasión y con optimismo.

Confía en ti mismo, cree en ti.

Comunícate, presta atención a las personas que están a tu alrededor, escucha también las cosas no dichas. Cuando la comunicación se hace presente la confianza y el respeto llegan después.

No tomes las cosas que dicen los demás como personales, déjalas pasar.

Sé humilde, ten coraje y determinación, ten fe y domina el miedo: esa persona eres tú.

Pero sobre todo sé congruente con lo que dices y lo que haces, así será más fácil que tú creas en ti.

Recuerda: no existen los fracasos, son oportunidades de crecimiento, de éxito, todo depende de los lentes con los que lo veas.

Genoveva Flores Blavier.

Psicoterapeuta. Terapia de familia y de pareja.

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