Ser madre es una fascinante aventura que muchas mujeres emprenden y de la que disfrutan diariamente. Muchas veces nos preguntamos ¿cuál es la mejor manera de educar, criar, cuidar…? La verdad no existe una formula única, son múltiples las opciones y todas son válidas.

Una madre cuida, enseña, quiere, da consuelo, educación, riñe, transmite valores, seguridad, etc. Es una profesión para la que no nos preparan, no nos forman, no hacen prácticas, pero siempre sabemos qué hacer cuando hay que solucionar y resolver, se basa en la intuición, en un amor incondicional e instintivo que se permea con la forma particular de ser, la manera de ser madre.

Ser madre implica una relación especial entre ella y sus hijos, una relación que se sustenta en un vínculo afectivo y en un instinto de amor absoluto que se refleja en la crianza y educación de los hijos, así como en la manera de proveerlos de cuidados y bienestar.

La maternidad implica ser una mujer, capaz de leer el pensamiento, mirar con rayos equis, anticiparse a los problemas, encontrar y aplicar soluciones efectivas; y que inagotablemente antepone las necesidades de sus hijos a las suyas propias.

Ser madre es ser una súper mujer porque además de todo eres hija, has elegido ser esposa, madre, profesionista y hasta más, todo al mismo tiempo, asumiendo así el gran desafío del género femenino en la actualidad: ser las mejores en todo.

Si bien no existe la madre perfecta, porque todas tratamos de dar lo mejor de nosotras, la realidad es que sin llegar a la perfección hay muchas formas diferentes de ser buenas madres y que a ojos de nuestros hijos, sí seamos madres perfectas.

Y recuerda que aunque tengamos duda, miedo, inseguridad, somos tan grandes que podemos ser capaces de afrontar todos los obstáculos, por difíciles que sean, por y para nuestros hijos, su amor incondicional por nosotras y nuestro amor insuperable hacia ellos puede con todo. El amor infinito es lo que une a las madres con sus hijos, y es el privilegio más grande que la naturaleza nos otorga.

Sin presionarte tanto por ser la mejor, por tener los mejores hijos, por competir con todo y con todos, disfruta, observa, juega, acaricia todos los momentos que tengas oportunidad de estar con tus hijos, goza el SER MAMÁ.

No hay mejor regalo para una madre que recibir una sonrisa que se trasluce por todo el rostro y un gran abrazo… eso conforta tu corazón.

No hay mejor música que sus risas y sus cantos, penetra todos tus sentidos reconfortándolos.

No hay mejor bálsamo para el alma que un “mami te quiero”.

Por tanto… no trates de ser perfecta, sólo se la mejor en lo que haces.