RICARDO PIGLIA O EMILIO RENZI

A veces no conocemos autores o poetas contemporáneos, porque no han cruzado la línea del tiempo que los coloque en el altar de lo “universal”; sin embargo, no por esta razón deja de existir una magnífica producción literaria a la cual recurrir.

El pasado 6 de enero murió el escritor argentino, Ricardo Piglia, un escritor especialista en el relato corto o el cuento, pero también en lo que se conoce con el término de “autobiografía”. Piglia era un experto Borgiano, así como amante de los cuentistas norteamericanos como Poe, Faulkner o T. S. Elliot. Sabía que el relato corto era un tanto complicado y difícil, pues se debe condensar una idea en pocas palabras, tiempo o espacio. No es lo mismo escribir una novela de quinientas páginas donde el autor puede desbordar sus ideas, a contar con dos o tres páginas que encierren la emoción, la escena, sentimientos, conflictos, deseos o la inspiración. Piglia era un maestro de este tipo de relatos. Su primer libro llamado “Jaulario”, con cuentos, fue publicado en 1967 y de ahí le siguen otros libros de relatos relatos. Su primera novela la llamó “Respiración Artificial” en 1980. La historia de “Plata quemada” que además de poseer varios premios, se considera uno de los 100 mejores libros del siglo XX en español y antes de su muerte dejó varios libros que no tardarán en salir a la venta para deleite de sus lectores y seguidores.

Como estudiante de historia, Piglia se volvió obsesionado por el recuerdo, la memoria y la relación incesante entre ficción y realidad. Tiene una trilogía denominada “Los diarios de Emilio Renzi”, personaje que se encontrará constantemente en su producción literaria, incluso desde su primera novela. Emilio Renzi es el segundo nombre y apellido, respectivos, de Ricardo Piglia, es decir, su nombre completo es Ricardo Emilio Piglia Renzi, y el construye este nuevo nombre para crear un personaje, su par, que al mismo tiempo asegura no ser él. Esta característica tiene que ver con lo que se conoce como autobiografía o auto ficción, donde se relaciona constantemente hechos reales y biográficos con aspectos ficticios o imaginarios. Estos diarios están divididos por épocas, “Los años de formación” (1957-1967) que inicia cuando aún no es escritor y termina cuando ya ha publicado y es reconocido como tal. Son sus diarios, que desde los 16 años llevaba registrando. El segundo tomo, “Los años felices” (1961-1967). Es un diario más personal, de amor y de trabajo, pero sobre todo de su relación con la literatura, con las letras, con el lenguaje. El tercer volumen está por salir este año, “Un día en la vida”, y esperemos como lectores lo que nos quiera contar.

Es verdad que los escritores se inmortalizan cuando mueren, sin embargo, debemos reconocer que la producción literaria actual es de calidad, divertida, entretenida, interesante, y no podemos esperar a que alguno muera, para preguntarnos ¿quién fue?.