¿Cumpliste el año pasado con tu propósito de leer?

El pretexto número uno para número uno para no hacerlo es “no tengo tiempo” como si los grandes pensadores, intelectuales, líderes, artistas, investigadores y creadores tuvieran el tiempo de sobra en una especie de ocio o tiempo perdido. Leer es una necesidad vital, de hecho, nacemos siendo seres de letras y musicales, sin embargo, el sistema educativo tan precario de nuestro país no permite que exploremos por los senderos que nos conducen al crecimiento del alma, del espíritu y del intelecto, por el contrario, lo mutilan, y andamos ya de adultos tratando de recuperar el gusto que nos fue dotado desde nacimiento.

¡Que no se vaya otro año sin que incluyas en tus propósitos la lectura de ficción! Regala a tus neuronas vitaminas de la mejor calidad. Estimula el cerebro con discursos fantásticos, inverosímiles, maravillosos que permiten transportar a tu mente a otras experiencias. En este tema recomiendo siempre un libro corto, de divulgación científica que escribió Jorge Volpi: “Leer la mente”. Ahí, con fuentes científicas, nos explica y da armas para reconocer el poder de la lectura de ficción, aquella que muchos llaman “mentiritas”.

Haz tu lista, busca historias cortas para empezar o cuentos. Las opciones son infinitas. Siempre hay un libro, una historia para cada uno de nosotros. Y recuerda que cada vez que termines una página, una frase, un poema, un cuento, o una novela de quinientas páginas, jamás serás el mismo, algo provocará en nuestro interior que con el tiempo su acumulará un tesoro que guardarás para siempre.

Incluye el libro o la biblioteca en tu casa. Haz del libro un material tan cotidiano como la televisión, el teléfono, la bicicleta, el mueble, el baño. El libro debe ser un importante elemento en el hogar. Que tus hijos te vean leer, te observen buscando información, disfrutando. Confirma que no hay otra fuente de información más fidedigna que la de los libros, y que por naturaleza necesitamos saber más y ese saber otorga también un placer.

Haz tu lista de libros, no la cierres mucho, porque durante el año las propuestas literarias son varias. Descube y descúbrete. Y recuerda muy bien que al acabar el año ¡no serás la misma persona!