¿Alguna vez has pensado cuanto tiempo pasas frente a la pantalla de tu teléfono?

Las relaciones interpersonales han experimentado grandes cambios bajo el influjo y la expansión de la era tecnológica. Las redes sociales y el teléfono móvil juegan un papel protagónico, han creado nuevos acercamientos y nuevas separaciones.

Las pantallas hacen que la gente se olvide del mundo que existe a su alrededor, de las charlas cara a cara y de la comunicación en pareja. Aisla de lo que pasa alrededor.

Desafortunadamente una escena cada vez más común en los hogares es dos miembros de la pareja mirando sus dispositivos electrónicos y aunque estén frente a frente no se dirigen la palabra. Parecería paradójico si se piensa que están comunicándose con otras personas pero obviando una charla con esa persona que comparten el día a día.

La invasión tecnológica no facilita demasiado la comunicación conyugal, más bien todo lo contrario. Diversos estudios han concluido que la presencia de aparatos tecnológicos en el dormitorio está relacionada con un descanso deficiente, pues el cerebro se mantiene alerta, favorece el estrés y produce menos melatonina (la hormona del sueño), no tenemos conciencia de ello y poco o nada hacemos para remediar esta perjudicial situación.

Pero no solo esto, sino que, sin sentirlo, están detrás de una buena parte de las rupturas de pareja.

La falta de comunicación acaba distanciando, la ausencia de momentos íntimos se convierte en la norma y la calidad de la relación disminuye rápidamente. Pero quizá no nos demos cuenta porque estamos pendientes de checar nuestro correo o actualizar nuestra cuenta de Facebook.

La influencia de los intrusos tecnológicos en la relación de pareja impide que se refuercen los vínculos positivos, de bienestar y entendimiento.

Por tanto para favorecer la comunicación: muestra afecto; escucha activamente, interésate, pregunta; son equipo, están juntos ante cualquier cosa; demuestra respeto, no trates de imponer ideas; ten en cuenta al otro a la hora de tomar decisiones.

Utiliza más el sentimiento, menos el resentimiento; más acción, menos reacción; más escucha y menos lucha. Hay que favorecer el ser conscientes de cuando hay que decir "basta".

Genoveva Flores Blavier.

Psicóloga.

Maestría en Terapia Ericksoniana. Hipnoterapia

Doctorado en terapia Familiar y de Pareja.

psic.floresblavier@gmail.com