María Elena nació el 17 agosto 1961 en San Luis Potosí y es costurera. Empezó a coser a los 15 años, su papá era sastre y su hermana mayor comenzó con el oficio de la costura, fue ella justamente quien le enseñó a coser por las tardes después de la escuela, ya que su padre les inculcaba el trabajar en lugar de perder el tiempo.

Empezó con cosas sencillas como hilvanar pantalones a mano, aprendió a hacer pantalones de sastrería, dejó el oficio cuando se casó, pero lo retomó cuando su hijo cumplió 4 años. Entonces comenzó a trabajar en talleres de costura donde aprendió a hacer uniformes escolares, deportivos y secretariales, hasta que llegó a su actual empleo hace 11 años, ahí ha hecho infinidad de reparaciones sobre todo en ropa de dama.

Comenta que la reparación es más difícil que la hechura sobre todo porque hay que buscar el tono exacto de las prendas que lleva la clientela. Su día comienza cuando al llegar organiza todo lo que debe entregar en el día, desde ajustes de chamarras, bastillas, cierres y reparaciones de vestidos de noche, ajustes de pedrería y en contadas ocasiones hacen excepciones y se animan a hacer hechuras para tallas especiales; “lo más difícil de reparar son los sacos de caballero pues traen muchas más costuras que los de dama y todos son diferentes”. Entre los materiales que utiliza son la máquina de coser, regla, hilos, alfileres, tijeras y la greda (especie de gis).

María Elena recuerda que una vez, a su nieto de 3 años le hizo un traje que para ella era muy especial, pues a su hijo le había hecho uno parecido, pero cuando se lo enseñó su nieto le dijo que no se lo pondría pues era anticuado y parecía de payaso, lo que le causó mucha gracia a María Elena.

Su mayor satisfacción es cuando cumple con su trabajo y le entrega al cliente en tiempo y recibe una felicitación por su excelente trabajo. Le gustaría seguir trabajando como costurera el resto de su vida y poder hacer más trabajos propios que la gente le lleva a su casa.