Creando diseños únicos Julio Reyna es  orfebre desde hace 16 años para una prestigiada joyerí­a Julio nació San Luis Potosí­ el 14 de junio de 1967,  de joven le gustaba arreglar las cadenitas de sus primas, y cuando decidió tomarse un año y dejó la carrera de Ingenierí­a, comenzó a pasar mucho tiempo con sus cuñados y tí­os de su esposa, quienes tení­an un taller y escuela de joyerí­a. Julio comenzó a aprender este oficio,  le gustaba ver como creaban nuevas piezas a partir de una idea o imagen, a pesar de que no asistió nunca a la escuela de orfebrerí­a hizo uso de los conocimientos que habí­a adquirido antes como dibujo técnico y escultura. Y es así­ que en el año 1986 Julio comenzó a hacer desde composturas hasta diseños únicos y todo el conocimiento lo fue adquiriendo de forma empí­rica, sus primeros trabajos eran arracadas de papalote las cuales le pedí­an mucho en Cerritos donde estaban la mayorí­a de sus clientes. La orfebrerí­a es el trabajo artí­stico realizado sobre metales preciosos y cuando un cliente solicita algún diseño, el método que usa Julio es el de moldeo a cera perdida. En este primero se talla la cera, se manipula con espátulas y se empieza a labrar la pieza, en este paso se le da forma. Puede ser desde una figura como un león hasta algún diseño Tiffany, después se hace el vaciado en cera perdida en un cubilete (molde) , pega la cera al mechero y le pone un revestimiento de cristobalita ya cuando está seco y endurecido queda dentro la impresión de la cera, es entonces cuando se pone en un horno a 1700º farenheit aproximadamente de 2 a 3 horas para que se derrite la cera por los orificios que tiene en los extremos (por eso recibe el nombre de cera perdida), cuando se ha fundido toda la cera, se inyecta con el metal fundido en este caso oro, para que tenga la forma exacta que se habí­a labrado en cera. Para un anillo de compromiso, que es lo que más  fabrica se lleva aproximadamente 3 dí­as en el proceso.  En la joyerí­a en donde trabaja actualmente usan oro fino, el cual se puede adecuar al quilataje que el cliente decida, por ejemplo los 14 y 18 kt son aleaciones con plata, y 24 kt es oro puro. Para Julio, la satisfacción más grande llega cuando hace una pieza y el cliente sonrí­e al verla. De hecho le gusta entregar personalmente las piezas pues al ver la mueca o gesto de su cliente sabe si el cliente está satisfecho o no, y no permite que se vayan hasta que estén contentos con su trabajo.